El jueves 21 de marzo del 2013 será un día que jamás olvidaré. No es que haya sucedido algo sin precedentes, sino que pude ser parte de una de las situaciones más frustrantes que uno como ciudadano puede sentir: la represión y amedentramiento por poner en práctica mis derechos de disentir.
Para los que no saben, mi país atraviesa en estos momentos un proceso electoral sumamente complejo, ya que lamentablemente falleció un de los líderes con mayor impacto en Latinoamérica en este comienzo de siglo. Hugo Chávez Frías que desde 1999 ha logrado tocar el corazón de los venezolanos ha dejado tras su muerte el producto de una perspectiva revolucionaria de origen, pero que no ha sido más que una caída en picada de una República ineficiente con una ideología de trasfondo que fusiona con una devoción dogmática y que carece de antecedentes teóricos sólidos de base.
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Loa situación actual es que dicho señor antes de morir, pidió a "su pueblo" en cadena nacional que eligieran a X sucesor en el caso de que no pudiera juramentarse para su nuevo período (ya que se sería intervenido en Cuba por cáncer) de manera que perpetuara el poder "revolucionario" de izquierda como una "aristocracia caudillista" (por si se le puede llamar de esta forma). El primer movimiento fue violar el artículo 231 de la Constitución al inventarse una fantasía paralela a las leyes al dedicarse a "interpretar" a la carta Magna, como si ésta libertad de entendimiento fuese posible, pues, las leyes no se "interpretan", se acatan.
Lo "divertido" del asunto, es que X es un personaje no tan conocido en el sentido que nunca fue posicionado en algún cargo del gobierno por voto popular, sino que siempre se le ha conocido como un íntimo del fallecido Hugo Chávez. Los abusos evidentemente no para ahí. Éste señor ha usado el cuerpo del ex-presidente para hacer campaña política desde el primer segundo, además de usar abusivamente los recursos del Estado para tal fin. Algo evidentemente inconstitucional. Pero ¿qué queda de todo esto? Desde el punto de vista psicoanalítico ¿un yo fuerte? ¿una amenaza de psicosis?
Para mi un tanto de uno y otro, dependiendo de la administración de los mecanismos defensivos de cada quien y perdonen la ingenuidad de mi razonamiento. Personalmente lo que elaboré de toda esta frustración fue tomar muchísimo valor por tomar medidas que reflejaran el inmenso amor que le tengo a mi país, que ha sido tan pisoteada por gente que dice amarla... pero que a la vez cachetea a un hermano por tener un color ideológico distinto. Todos somos Venezuela, así que no puede llenarse la boca balbuceando un "amor" parcial y un odio profundo al mismo tiempo. Aquí no hay cabida para esta ambivalencia tan marcada. No hay nada más patológico que tal dilema.

Me ha parecido muy interesante tu artículo, Kari. Aunque no lo creas, siempre hay gente que te lee.
ResponderEliminarMuchas gracias. Significa mucho para mí :) aunque esta entrada surgiera de una necesidad de catarsis :)
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